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Italia, con cuatro ciudades que tienen dos representantes en la Serie A (Génova, Milán, Turín y Roma), es el país de los clásicos por excelencia. Y hay que añadir los duelos regionales, la histórica rivalidad norte-sur y la que mantienen las dos “capitales” industriales del norte, Milán y Turín.

Paradójicamente, los enfrentamientos entre AC Milan y Juventus de Turín, de dos urbes separadas tan solo por 141 kilómetros, nunca han sido descritos como un clásico. Esa etiqueta ya correspondía a los choques de ambos con su gran rival común, el Inter de Milán, cuyos partidos ante la Juve reciben el sobrenombre de “derbi de Italia”.

Sin embargo, eso no resta un ápice de emoción a los encuentros entre Rossoneri y Bianconeri, siempre coloridos, entre dos formaciones que reivindican, con diversos argumentos, el título de club más grande del país.

Los orígenes
Los tifosi del AC Milan, entidad fundada en 1899, recurren al palmarés de su club para reivindicar que el verdadero clásico de Italia es el que protagonizan los Rossoneri y la Vecchia Signora. Esta anecdótica polémica surge de manera esporádica. De hecho, la expresión “derbi de Italia” fue inventada en 1967 por el influyente periodista deportivo italiano Gianni Brera, en una época en la que Inter y Juventus dominaban la Serie A. Desde entonces, se arraigó en el espíritu de los tifosi.

Durante 363 días al año, es decir, excepto dos jornadas de liga, la rivalidad entre Rossoneri y Bianconeri queda a un lado. Los dos clubes mantienen relaciones estrechas, hasta el punto de colaborar en proyectos comunes de marketing, y sobre todo hacen piña contra su “enemigo” común, el Inter de Milán. La prueba más ilustrativa de estas buenas relaciones es sin duda el gran número de jugadores que han vestido los colores de ambos, entre los que destacan Roberto Baggio, Filippo Inzaghi, Edgar Davids, Zlatan Ibrahimovic y Gianluca Zambrotta. El último hasta la fecha, Andrea Pirlo, que dejó el Milan al cabo de diez temporadas, ha convertido su paso por el Juventus en un auténtico trampolín para recuperar un puesto preeminente en la Nazionale.

Aunque no tengan ninguna etiqueta oficial, los choques entre AC Milan y Juventus son una de las citas más esperadas de la Serie A, una especie de “súper derbi” entre los dos equipos más laureados del fútbol italiano.

Algunas cifras
Los dos clubes acumulan 46 trofeos de la Serie A (28 el Juventus y 18 el Milan), 9 Ligas de Campeones de la UEFA o Copas de Europa de Clubes Campeones (7 el Milan y 2 la Juve), 5 Copas Intercontinentales (2 Juventus, 3 Milan) y una Copa Mundial de Clubes de la FIFA (Milan), por mencionar únicamente los principales títulos.

En la historia de la Serie A, desde el ejercicio 1929/30, el Milan ha recibido en 77 ocasiones al Juventus. El balance es de 26 victorias, 33 empates y 18 derrotas para los lombardos. El Juventus, en cambio, dispone de una ligera ventaja si se tienen en cuenta también los encuentros disputados en Turín, lo que da un total de 154, con 53 triunfos, 54 empates y 47 derrotas, favorable a los piamonteses.

Pero los caminos del Milan y la Juve se han cruzado en otras competiciones además de la liga nacional, entre las que cabe señalar la final de la Liga de Campeones en 2003. En total, nada menos que 209 partidos oficiales entre estos dos grandes del fútbol italiano, con un registro de 73 victorias de la Juve, 64 del Milan y 72 empates.

Leyendas, anécdotas y frases del pasado
Los dos clubes se enfrentaron por primera vez en Milán, el 22 de marzo de 1903, en el campo de Acquabella, donde los espectadores debían situarse en un montículo de tierra, aunque también podían traer sillas para instalarse detrás de una cuerda que hacía las veces de baranda alrededor del terreno de juego. En aquella época, el campeonato tan solo tenía partidos de eliminación directa, y en las semifinales del torneo el Juventus ganó 0-2, con goles de Luigi Forlano y Umberto Malvano, dos de los estudiantes fundadores del club.

El 14 de enero de 1912 se vieron las caras en Porta Monforte di Milano, feudo de los Rossoneri entre 1906 y 1914, ya que el estadio de San Siro no sería construido hasta 1925. En aquella ocasión, el Milan obtuvo su mayor victoria, al imponerse por 8-1, con cinco tantos del belga Louis Van Hege, que había sido descubierto por el adinerado industrial Pirelli. Rebautizado como “Luigi” por el público lombardo, Van Hege, el “artillero de leyenda”, anotaría 97 dianas en 91 partidos con el Milan, y llegó a ponerse su nombre a la primera Copa de Italia.

La primera confrontación valedera para el campeonato de la Serie A en Milán se jugó el 4 de mayo de 1930. Giuseppe Torriani replicó entonces al filo del pitido final a un gol del legendario Raimundo Orsi en el primer minuto.

El 12 de marzo de 1989, Arrigo Sacchi dio una auténtica lección táctica a Dino Zoff. El Milan endosó un inapelable 4-0 a la Juve y alzó poco después su tercera Liga de Campeones, la primera de la era Berlusconi. La mayor humillación del AC Milan se produjo en un pasado reciente, el 6 de abril de 1997, cuando la Juve infligió, rumbo al título, un inapelable 6-1 a su adversario, con dobletes de Vladimir Jugovic y Christian Vieri, un penal de Zinedine Zidane y un gol de Nicola Amoruso. “La derrota más grave del club en términos de imagen”, según Silvio Berlusconi.

Otra gran batalla técnica fue la que se libró el 8 de mayo de 2005, en una contienda decisiva para la conquista del título, entre los milaneses de Carlo Ancelotti y los Bianconeri que dirigía Fabio Capello. Finalmente, fue el tándem estelar de la Juve el que marcó diferencias, mediante una chilena de Alessandro Del Piero que remató de cabeza David Trezeguet. Un duelo en la cumbre sensacional.

Actualmente
El Juventus encabeza la clasificación, tras una larga racha de imbatibilidad, con cuatro puntos de ventaja sobre el Inter y nada menos que 17 respecto al AC Milan, atascado en la 12ª posición, cuatro puntos por delante de los puestos de descenso. Los turineses, que se proclamaron campeones la temporada pasada sin sufrir ni una sola derrota, presentan una armoniosa combinación de futbolistas jóvenes y experimentados, especialmente en su retaguardia. No obstante, quizás acusen por momentos la ausencia de un gran goleador.

El Milan se resiente de la marcha de ocho de sus puntales de más de 30 años al término de la temporada pasada, y de sus dos figuras, Thiago Silva y Zlatan Ibrahimovic. Por suerte, la eclosión al más alto nivel del enorme talento de Stephan El Shaarawy le permite mantenerse a flote en esta campaña de transición.

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